La UNSL, pionera en el estudio de membranas

ARGENTINA, 28 de marzo 2022, UNSL

En 1984 la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) se convirtió en la primera institución académica del país en abrir un espacio dedicado al estudio de membranas mediante la inauguración del Laboratorio de Membranas. Años más tarde, de la mano del Dr. Ariel Ochoa, se expandió y reconvirtió en el Laboratorio de Membranas y Biomateriales. A continuación, un repaso por las temáticas que abarca esta área pionera de la UNSL.

Una membrana es cualquier material, natural o artificial, que pueda servir como separador, purificador, descontaminador o protector de determinados componentes. «De cierta manera las membranas funcionan como filtros, dejan pasar ciertas sustancias y retienen otras», explica Ariel Ochoa, director del Laboratorio desde la jubilación del Dr. José Marchese en 2013.

Marchese fue el impulsor del Laboratorio en sus inicios, tras haber estudiado unos años esta temática en la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos). De esta manera, la UNSL se convirtió en la primera institución académica del país en dedicarse al estudio de membranas.

En un principio, los/as investigadores dedicaron su tiempo al desarrollo de materiales que tuviesen altas capacidades separativas con el mayor nivel de resistencia (químicas y de temperatura) posible. Si bien esto continúa en la actualidad, el doctor Ochoa vio, a fines de los 90´, la necesidad de reorientar los estudios del Laboratorio para revitalizar el espacio. De esta manera, al estudio de membranas se le añadió el componente biomaterial, que refiere a «una orientación hacia métodos más sustentables en el tiempo, desarrollar materiales biodegradables».

Uno de los proyectos que el Laboratorio lleva adelante en la actualidad, y que refleja con claridad el vuelco a favor del medioambiente, es el reemplazo del uso de polietileno en la agricultura, material que no es biodegradable, por otro que sí lo sea y pueda cumplir la misma función con una efectividad similar. La idea es encontrarles diversas aplicaciones a los polímeros naturales (y, por ende, biodegradables) que sustituyan al uso constante de materiales contaminantes.

Otros proyectos que reflejan esta iniciativa incluyen la elaboración de films o envoltorios de alimentos con membranas que retienen el paso del agua, con el objetivo de «alargar» la durabilidad de la comida. «La humedad deteriora rápidamente al alimento, si quitamos ese factor, lo podemos preservar mejor», subraya Ochoa. Además, el Laboratorio también trabaja en la producción de geles conductores de electricidad que puedan reemplazar el uso tradicional del cobre. Finalmente, cabe destacar el desarrollo de membranas para la generación, purificación y aprovechamiento de recursos en la industria del biodiesel que, si bien tiene un sostén más amigable con el medioambiente que el petróleo, implica un gasto masivo de agua.

El espacio también se utiliza para docencia, principalmente a los/as alumnos de la Licenciatura en Química e Ingeniería en Alimentos, aunque también se suman la Licenciatura en Biotecnología y la Licenciatura en Ciencia y Tecnología de los Alimentos. «El hecho de que las membranas están presentes en tantas facetas de la vida implica que seamos un grupo multidisciplinar», reflexiona Ochoa. Además, el Laboratorio realiza servicios a diversas empresas de la Provincia, generalmente ligados a probar las características de los materiales desarrollados, o resoluciones de problemas particulares.

Originalmente, funcionó en el galpón del edificio ubicado en Chacabuco y Pedernera, aunque en 2017 se mudó gran parte del equipamiento al Bloque III de la UNSL. En términos de crecimiento, el Laboratorio recurre a presentaciones en concursos a nivel nacional o internacional, pero también al ingenio particular de sus integrantes. «Muchas de las herramientas del Laboratorio las hemos manufacturado nosotros, compramos partes individuales y armamos nuestros propios equipos», revela el Director. De hecho, algunas de las creaciones han sido replicadas en otras instituciones académicas.

Para el doctor Ochoa, quien forma parte del Laboratorio desde el año 1991, una de las claves del éxito es la calidad de grupos humanos formados a lo largo de los años. «Hemos sido un importante semillero de profesionales capacitados en ésta área temática», contó.

Fuente: UNSL

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