En los márgenes de la filosofía enmohecida

• Mariflor Aguilar Rivero 
SECCIÓN: DOSSIER
• María Eugenia Borsani. Filósofa, Profesora Titular de tiempo completo e investigadora de la Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, Argentina. Co-fundadora de la carrera de Filosofía (1997) y del posgrado en Filosofía y Crítica de la Cultura (2003) en la misma universidad. Fundadora y Directora del Centro de Estudios y Actualización en Pensamiento Político, Decolonialidad e Interculturalidad -CEAPEDI- y de Otros Logos, revista de estudios críticos. Autora de Una bisagra entre la hermenéutica y la Filosofía de las Ciencias (2005). Entre sus últimas obras colectivas cabe nombrar: Los desafíos decoloniales en nuestros días. Pensar en colectivo (2014); Ejercicios decolonizantes en este sur (2015) y Ejercicios decolonizantes II (2016), publicadas por Ed. del Signo y Duke University. Participa regularmente en reuniones académicas en su país y en universidades extranjeras como invitada. Autora de artículos y capítulos de libros varios publicados en su país y en México, España, Italia, Chile, Uruguay, Venezuela, Ecuador y Brasil. Su actual línea de investigación indaga en “hermenéuticas otras”, por fuera de la estela euro-centrada y en epistemologías contra-hegemónicas. borsanime@ceapedi.com.ar


 

Resumen

 Este trabajo muestra cómo Mariflor Aguilar Rivero sacude la filosofía de todo enmohecimiento. Ha sabido irse a los márgenes, a moverse críticamente respecto a la filosofía canónica, virando hacia esos bordes en donde la filosofía hoy hace falta, en donde se vuelve necesario la acción filosófica de cara al mundo y sus urgencias, de cara a la aflicción del presente. Es inestimable la prestación de la filosofía que, con-movida ante el dolor mundano y en pos de generar algún tipo de torsión, posibilite pensar el hoy en otra clave. Eso hace Mariflor Aguilar Rivero al ponernos frente a sus análisis más recientes respecto al “estado de exterminio”, como denomina al ordenamiento político propio de nuestras democracias liberales, en el que habitamos en tanto sujetos chatarras, desechables y agrego, existencias fútiles tanto como aniquilables, extinguibles, subsumidas en y subyugadas por la tramposa narrativa de la ciudadanía.

 

Palabras clave: Enmohecimiento filosófico, Mundo, Presente, Estado de exterminio.

Abstract

 

This work shows how Mariflor Aguilar Rivero shakes the philosophy of all the mould. She has known how to go to the margins, to move critically about canonical philosophy, moving towards those edges where philosophy is needed today, where it becomes necessary the philosophical action facing the world and its urgencies, facing the affliction of the present. It is inestimable the provision of the philosophy that, with-moved before the worldly pain and in order to generate some kind of twist, makes it possible to think in another key. That is what Mariflor Aguilar Rivero does when confronted with his most recent analyzes of the “state of extermination”, as she calls the political order of our liberal democracies, where we inhabit as scrappy subjects, disposable, and add, as annihilable, extinguishable, subsumed in and subjugated by the cheating narrative of citizenship.

 

Keywords: Mouldiness philosophical, World, Present, State of extermination

 

Lo que sigue para muchos de nosotros es poner de cabeza, en lo posible, las funciones del Estado de exterminio: visibilizar lo que se oculta, y deconstruir lo que se muestra. Visibilizar la violencia sistémica y las resistencias es nuestro compromiso, y organizarnos para resistir y apoyar otras resistencias es lo que puede darnos el lugar moral y el sentido que la impresionante maquinaria estatal pretende borrar de nuestro panorama y de nuestra existencia.
Mariflor Aguilar Rivero  

 

Cuando llega el convite tan generoso de parte Carlos Oliva Mendoza, no fue sencillo encontrar un título para aquello que deseaba compartir en esta instancia, pues mi interés radica en mostrar algunas “escenas” respecto a cómo entiendo que el itinerario de Mariflor Aguilar Rivero se ha desplazado, paulatinamente, de ciertos corredores de la filosofía, hacia otros andares, con los que me hallo muy a gusto, pues encuentro una fuerte empatía con su derrotero epistémico-político. Escojo el término escenas pues sé de la afición de Aguilar Rivero por el cine y así he pensado lo que sigue, como si se tratara de la selección de dos fotogramas muy diversos pero insertos en una misma y coherente trama argumental.

Entiendo que el desplazamiento filosófico en el derrotero intelectual de Aguilar Rivero va desde el quehacer filosófico estrictamente focalizado en la prístina precisión conceptual filosófica, al análisis, igualmente riguroso, de y en el mundo. Respecto a este último, se trata de un pensamiento que hallo en los márgenes, en los bordes, en las fronteras, lo que lo vuelve imprescindible habida cuenta de cuáles son los temas que la ocupan hoy.

Es por ello que selecciono dos momentos –dos escenas, como dije antes– de la trayectoria de Aguilar Rivero a la que llego en el año 2000, en ocasión del “III Encuentro Internacional de Investigación en Hermenéutica”, organizado por la Universidad Autónoma Metropolitana y Universidad Federico II de Nápoles1. Allí nos reunimos a debatir sobre hermenéutica, un grupo de profesores italianos, argentinos junto a los anfitriones mexicanos y fue en esa ocasión donde conocí a Mariflor quien estaba tan gadameriana como tayloriana. Mi acercamiento fue por el primero de los autores, y es bien sabido el profuso conocimiento de Aguilar Rivero de la hermenéutica de Gadamer y de su empeño por difundir su obra.

A diferencia de infinitos trabajos que sobretodo en Argentina, han ubicado al autor del lado del más rancio conservadurismo, he alegado en muy diversas instancias (y digo alegado pues en ciertos casos se trató más de una exposición defensiva que de una calma argumentación) sobre el potencial crítico de la obra de Gadamer, lo que me ha llevado a establecer claras diferencias con sus detractores.

Asimismo, la obra de Aguilar Rivero encuentra en Gadamer la posibilidad de pensar en una clave crítica, y en ese punto nos hemos encontramos juntas. Y juntas nos hallamos cuando en el año 2004, (aquí va la primera coincidencia que podemos llamar escena 1) en ocasión del “Encuentro Internacional Gadamer y las Humanidades”, que ella misma promoviera junto a otros colegas de esta casa, enfáticamente Aguilar Rivero defendía los aportes de Gadamer para una lectura feminista2 frente a un auditorio que se sorprendía al recorrer el trayecto que a la autora le había permitido sostener cosas tales como que aquel, quien ofrecía una férrea teorización sobre la tríada tradición/autoridad/prejuicio -servicial, en principio, al sometimiento de las mujeres- era a su vez quien posibilitaba desarrollos críticos en tanto que útiles herramientas para la crítica y análisis feminista.

Ese trabajo que se llamó justamente “Una lectura feminista de Gadamer” llevaba por subtítulo: ‘Gadamer y feminismo ¿no son palabras en conflicto?’, cuestionamiento que por cierto generó algo de punzante inquietud, pues el feminismo se enrola en perspectivas disruptivas y críticas (las más de las veces, mas no siempre) y Gadamer estaría en el lugar opuesto, al menos en cierto imaginario filosófico, lo que le permite a Aguilar Rivero preguntarse si acaso se trata de términos opuestos o palabras en conflicto, para ser más precisa.

Fue en aquella mesa en que cité a Gadamer, quien consultado por Andrés Ortiz-Osés en torno a cómo funciona la interpretación crítica, responde:

Se ha dicho de la hermenéutica que se orienta sólo al entendimiento y al acuerdo (Einverständnis) y que por eso infravalora la función crítica que nuestra razón ha de asumir en el contexto social. Pienso que esto es falso. Todo proceso de entendimiento (Verständigung) sobre algo implica una comprobación crítica. (Gadamer en Ortiz-Osés, y Lanceros, 1997: 228)

Dichos que despejan las atribuciones de pensamiento conservador y es la mencionada infravaloración de la función crítica lo que la lectura de Aguilar Rivero recusa y acerca nuestras lecturas. Pasarán casi diez años y la autora aclara que el feminismo no ha sido eje de sus indagaciones ni de su militancia. Con mayúscula humildad y enfatizando siempre las cuestiones referidas a pertenencia e identificación, en la anteúltima página de Resistir es construir. Movilidades y pertenencias, dice:

Nunca milité en el feminismo, y debo reconocer que no por falta de ganas sino quizá por inhabilidad o torpeza. Pero siempre lo defendí y, cuando había oportunidad, escribía sobre su importancia y/o sobre mi postura personal acerca de algunos puntos polémicos. No milité y, sin embargo, consideraba que pertenecía totalmente a ese movimiento, y esa pertenencia me dio fuerzas para tomar muchas decisiones acerca de las cuales lo menos que puedo decir es que me alegraron la vida y lo más es que me la cambiaron. (Aguilar Rivero, 2013: 139).

Ahora bien, ¿por qué comienzo estas líneas refiriendo a aquel escrito del 2004? Pues porque fue intenso y provocativo, y esa es la marca filosófica por excelencia, a la que la autora hace honor. El pensar filosófico si carece del gesto provocativo se vuelve entonces no filosófico, o mejor dicho, muestra que nunca lo ha sido, pues la provocación es inherente al quehacer filosófico.

En esa dirección, el desenvolvimiento filosófico de Aguilar Rivero, ciertamente, puede ser visto como una interesante concatenación de gestos filosóficamente provocativos e incisivos que zarandean a la filosofía de cierto letargo en el que la academia la ha sumido. Es que la filosofía, desplegándose en su vida monástica de reclusión en las casas de altos estudios que habitamos, poco coadyuva a detener su enmohecimiento, ese que se agrava toda vez que la filosofía se vuelve práctica parafraseante, toda vez que no brinda pensares punzantes, sino que, blinda el pensar.

Nuestra pensadora sacude a la filosofía de dicho enmohecimiento. Ha sabido irse a los márgenes, a esos bordes en donde la filosofía hoy hace falta, en donde se vuelve necesario la acción filosófica de cara al mundo y sus urgencias, de cara a la aflicción del presente. Es inestimable la prestación de la filosofía que, con-movida ante el dolor mundano y en pos de generar algún tipo de torsión, posibilite pensar el hoy en otra clave. Eso hace Aguilar Rivero al ponernos frente a sus análisis más recientes respecto al “estado de exterminio”, como denomina al ordenamiento político propio de nuestras democracias liberales, en el que habitamos en tanto sujetos chatarras, desechables, descartables y agrego, existencias fútiles tanto como aniquilables, extinguibles, subsumidas en y, no en todos los casos, subyugadas por la tramposa narrativa de la ciudadanía y el progreso.

Palabras que incomodan e inquietan, decires poco o nada agradables, actitud interpelativa, exhortativa y propositiva a la vez, es la que despliega nuestra homenajeada.

Ya entonces, estamos en la escena 2. Sus preocupaciones orbitan en torno a la problemática de la subjetividad y los procesos de subjetivación, ya sea acompañada de Gadamer y los posestructuralistas franceses, los contrapuntos del esloveno Žižek con éstos, el psicoanálisis lacaniano, Deleuze, Guattari y más. Por lo que, si bien a los fines de este escrito reconocemos dos momentos diferentes, -uno más lejano aferrado al análisis conceptual de la hermenéutica filosófica contemporánea y otro, más reciente, amarrado a un pensar del presente, a una hermenéutica del tiempo presente- la hoja de ruta sigue siendo la trazada por los problemas ligados a las cuestiones atinentes a la problemática de la identidad, políticas de identidad, procesos de identificación, pertenencia y diferencia.

Resulta interesante destacar los trabajos de Aguilar Rivero desde el 2008 en más, referidos al análisis crítico de las Ciudades Rurales Sustentables en el Estado de Chiapas. Como es ya sabido, las Ciudades Rurales Sustentables son espacios de relocalizaciones forzadas de poblaciones en las localidades de Nuevo Juan de Grijalba, Santiago el Pinar, Ixhuatán, Jaltenango y Copainalá del Estado de Chiapas. Estos nuevos asentamientos están orientados a: la producción de energía eléctrica (Nuevo Juan de Grijalba); a la explotación minera de la empresa canadiense Cangold Limited (Ixhuatán); a la producción de café para Starbucks Coffee Company (Jaltenango); a la construcción de una presa hidroeléctrica (Copainalá) y se presume que para de-sactivar los avances del EZLN en el caso de Santiago El Pinar.3 Son estos trabajos en territorio los que la llevan a la conclusión de la “empresa de exterminio” como forma que toma el Estado en las sociedades modernas.

Tal empresa bien puede ejemplificarse con la apropiación de territorio ancestral en México, Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia, Perú y la lista continúa en nuestra enorme América que sigue con sus venas abiertas y sus heridas sin cerrar (esto en clara alusión a Eduardo Galeano, quien, poco tiempo antes de morir relativizó lo dicho en aquel libro que marcó generaciones, al menos en mi país)4. Dicha apropiación sabemos que es en nombre y en pos del mentado desarrollo, lo que no representa sino, hacer cumplimiento ciego a las recetas del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional y sus “mórbidas indicaciones” (Aguilar Rivero, 2014: 2) en una acción de apropiación de tierras simultánea a la apropiación del destino de sus moradores, en su gran mayoría, poblaciones rurales y comunidades indígenas.

Ahora bien, corresponde decir que quien sostiene eso es quien desempeñaba por entonces el cargo de Coordinadora de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). O sea, justamente está sentando en el banquillo de los acusados a esa cosa llamada “desarrollo”, a mi parecer, adecuado sinónimo de genocidio en territorios periferializados, pues es en su nombre que se destierran poblaciones, mutilan cuerpos, y confinan a un destino diaspórico a comunidades enteras. La narrativa de desarrollo es un excelente invento de occidente para con las poblaciones subalternizadas y sub-alterizadas, pues lo diverso está ubicado en espacio de minusvalía ontológica irreversible. Deviene en una pócima de infalible letalidad para extirpar de la faz de la tierra a sus condenados, diría Fanon, efectivísima ficción, la del desarrollo, para el exterminio de población excedentaria5, sobrante.

Respecto a esas gentes sobrantes dice Alcira Argumedo que son:

[P]oblación excedente absoluta6 que no es funcional para la lógica capitalista porque son demasiados: no sirven como mano de obra barata ni como productores de materias primas que las nuevas tecnologías permiten obtener con mayor eficacia y menores costos relativos; y mucho menos como potenciales consumidores, dada su situación de marginalidad social y miseria extrema. (Argumedo, 2009: 274)

Vuelvo sobre el rol institucional de Aguilar Rivero: es la coordinadora de esta Licenciatura en Desarrollo quien está mostrando la falacia desarrollista, su rostro descarnado, sus consecuencias de exterminio, los cuerpos enclaustrados, hacinados, controlados y vejados que el denominado “Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica” (antes referido como Plan Puebla Panamá) fabrica, produce. A dicho fenómeno Aguilar Rivero le ha prestado suma atención filosófica focalizando su análisis en los cambios que se dan en los procesos de socialización y subjetivación habida cuenta de la vulneración de usos y costumbres, lo que tiene indisimulables efectos en la construcción de identidades sometidas a otros modos de mundo.7

Entonces, a aquella coincidencia sobre nuestro interés por resaltar la dimensión crítica de la hermenéutica gadameriana se suma esta lectura del presente. Vengo diciendo hace ya tiempo que la filosofía hoy debe salir de sus encierros academicistas, abandonar sus votos de clausura, oxigenarse, orearse, desenmohecerse (si se me permite la licencia) y acusar recibo de crisis del presente y su propensión letal.

Así, junto a la brutal letalidad de este presente de desesperanza desafiante (ya veremos por qué la desesperanza se vuelve un reto) se palpa una violencia insospechada. A escasos dos meses de las masacres de Ayotzinapa y Tlatlaya8, pero aclarando que se trata de un posicionamiento previo a tales cruentos acontecimientos, Aguilar Rivero sostiene que en:

[L]as sociedades modernas se vive una nueva forma de violencia, y esa forma de violencia es la de la producción del hombre desechable o de personas chatarra, como también se dice; esto, en el marco de lo que se llama “estado de exterminio”. No sólo es que el trabajo es explotado, sino que está destinado a una liquidación/aniquilación programada. La discusión es si el cambio que en la actualidad se percibe en las formas de violencia, es un cambio cuantitativo de un mayor número proporcional de muertos, o de una mayor visibilidad por las nuevas tecnologías, o si se trata de una diferencia cualitativa. La tesis de las “empresas de exterminio” o del “Estado de exterminio” se inscribe en el supuesto de que se trata de una diferencia cualitativa. (Aguilar Rivero: 2014:2).

Adhiero renglón a renglón a lo aquí dicho, pues justamente no se trata de una violencia episódica, sino sistemática, es la violencia que occidente ha generado y refuerza al tiempo que sucumbe. No es un lamentable yerro del decurso histórico que nos encuentra como testigos de un momento infausto. No, es el modo de los estados modernos organizados bajo las democracias liberales de una mera ingeniería electoral que nada tiene que ver con el bien común o la prosperidad colectiva. Las cartas se juegan de manera furtiva para beneficio de las corporaciones trasnacionales con capitales también trasnacionales organizadas bajo lo que ha dado en llamarse en mi país Unidad Transitoria de Empresas, UTE. En Argentina las UTE son un muy eficiente dispositivo para rehuir responsabilidades judiciales y tributarias, dado que la composición del capital cambia de manera permanente y vuelve muy dificultosa la identificación de sus accionistas.

El capital desterritorializado y sin anclaje fijo logra mayúsculos dividendos y escasos riesgos en virtud de la confidencialidad empresarial que protege a estas corporaciones como modalidad de operación económica escurridiza en este presente en tiempos globales. Al mismo tiempo que el capital se desterritorializa como táctica y estrategia jurídica, simultáneamente genera una desterritorialización forzada de cuerpos y poblaciones. Son las nuevas modalidades de colonialidad en manos del neocolonialismo, cuyo prefijo “neo” orienta hacia un aspecto novedoso que estriba en que la acción de apropiación colonial se da, a diferencia de los colonialismos territoriales que deben vencer la resistencia del espacio motivo de apropiación, éste se da con la anuencia de las administraciones locales (aquí, en México, y allí, en mi país). Es decir, se negocia dicha acción de intrusión y expoliación desde las altas esferas gubernamentales, aquí y allí, por lo que la ocupación no se consuma entonces como intrusión dado que se generan los resortes jurídicos que inhabilitan tal consideración.

Ello viene ocupándome hace ya tiempo, en referencia a regiones denominadas “zonas de sacrificio”9, en la región de la norpatagonia argentina de la que procedo. Pues zona de sacrificio refiere a aquellas regiones que concentran riquezas que puede ser explorada y explotada con modalidades riesgosas por su altísimo efecto deletéreo, pero que, en virtud de la “calidad” de su población, nada importa, a los ojos del neoliberalismo expoliador, si dicha población es afectada pues ella sobra, está demás.10 Son comunidades generalmente campesinas o indígenas, siempre confinadas a su extinción o abandono de sus territorios. Ello me acerca a vuestras comunidades devenidas Ciudades Rurales en donde de pronto se emplaza una empresa hidroeléctrica o se expone a un cambio en su matriz productiva (por caso, construcción de una presa hidroeléctrica en Copainalá y la producción de café para Starbucks Coffee Company en Jaltenango, servicial al capital internacional); el impacto es tal que trepana vínculos y mundos organizados de manera “tradicional”, una manera que el depravado mundo del capital depredador destruye sin reparo de ninguna índole.

Y ahora sí, por qué la desesperanza se vuelve un reto… pues porque permanecer en ella, aun a cuenta de lo dicho, nos ubica en un lugar intelectualmente inadmisible. Es decir, y como he expresado ya en otro lugar, hay algo del orden de la impudicia intelectual si quedamos anclados en la desesperanza y el escepticismo, pues nos posiciona en una especie de meseta epistémico-política en la que no propiciamos un pensar en una clave otra que posibilite salir de este estado de situación. Ello, para quienes hemos optado por el mundo de las Humanidades, nos lleva a un aislamiento ciertamente censurable, e implica un adormecimiento, un sopor que nos distancia del dolor, nos vuelve indolentes, impúdicamente indolentes. Ya hemos dicho que:

El hoy no es sino un estado de fascismo y misantropía hiperbólica, radicalizada, extrema, un desprecio visceral hacia el género humano que se traduce en políticas fascistas, muy bien maquilladas y discursivamente altamente comprometidas con la humanidad toda, no obstante, convalidando acá y allá crímenes de esa humanidad que ya conviven sin producir insomnio alguno, muy por el contrario, produciendo la ataraxia e imperturbabilidad de quienes justamente si de algo debieran ocuparse y es su razón de ser, es de aquello que ocurre al género humano.

Es en ese sentido que recusamos ese estado de obscenidad intelectual y proponemos justamente la posibilidad de salida de dicha instancia siempre que se advierta que ese estado de letargo e imperturbabilidad puede ser puesto a cuenta de una estrategia colonial que lo que produce, estimula y legitima es precisamente un distanciamiento brutal entre el pensamiento y la acción y un abismo también brutal entre el mundo y lo que acaece y la teorización respectiva. (Borsani, 2014: 8)

Hemos de revertir dicho distanciamiento y tornarnos permeables al acontecer, alertas y sufrientes, pues la filosofía hoy reclama de una conciencia doliente. Ello ocurre al ubicarnos en los márgenes de la filosofía enmohecida cuando, como viene haciendo Aguilar Rivero, sacamos a la filosofía de esos húmedos y oscuros claustros del saber cultores de un tipo de pensar filosófico que no contribuye en nada a la revivificación de la filosofía y mucho menos a una filosofía puesta en el mundo, estableciendo vasos comunicantes con las “cosas” que ocurren, con el acaecer sufriente de la humanidad, como así también con los logros, con novedades del presente que echan una pátina de entusiasmo y esperanzador futuro.

Por ello es que celebro esa filosofía entreverada en el hoy saliendo del encierro al que estuvo confinada por tiempo.

En suma, la filosofía se ha enmohecido de tanta reclusión. No obstante, entumecida, más no muerta, se dispone a salir a la calle, olvidando la ropa de gala y los protocolos de academia. Pues la filosofía que viene enseñando y haciendo Aguilar Rivero es la vestida de fajina, la que recorre distintos senderos de los aquellos por lo que, habitualmente, transitan las filosofías canónicas, internándonos en espacios en los que, por lo general, no se inmiscuye la filosofía aislada, académicamente distante, la tenida por oficial. Tal vez quepa pensar cuáles son los motivos por los que tales itinerarios atípicos para la filosofía más clásica, es decir los no convencionales, son cerrados al tránsito de la indagación filosófica, tal vez por el desafío que implican, puesto que recusan justamente la obscenidad de la desesperanza. Sostiene Aguilar Rivero, a propósito de lo dicho y como cierre de estas líneas (y cierre también de su texto mencionado anteriormente: “…siempre habrá esos núcleos de fuerza vital que sobreviven en medio de pérdidas y dificultades, y que esas ‘sobrevivencias’ son algo más que tomas de conciencias; (…) también son instancias que transforman nuestras formas de comprender y de vivir.” (Aguilar, 2013:142).

Finalmente, Aguilar Rivero enraíza a la filosofía en su inescindible cariz político, y ello se advierte una vez que se ha movido hacia un modo del quehacer filosófico emparentado con el dolor, al tiempo que la irrenunciable apuesta por un mundo distinto emana de sus líneas. Ancla la filosofía al mundo, la arraiga a aquel espacio del que nunca debiera haberse desamarrado.

Notas

1. El encuentro se realizó en la imponente Casa del Tiempo de la UAM en la Colonia Chapultepec, México, D.F.

2. Aguilar Rivero, Mariflor (2007); “Una lectura feminista de Gadamer” en Alcalá Campos, Raúl y Reyes Escobar, Jorge Armando (coordinadores); Gadamer y las humanidades II, México, UNAM.

3. Cfr. Informe de la Misión Civil de Observación de la Red por la Paz Chiapas y CAIK al Programa de las Ciudades Rurales Sustentables De la Tierra al asfalto, México, red por la Paz Chiapas, CAIK, 2012 (citado en Aguilar, López y Echavarría, 2014: 69).

4. “No estoy arrepentido de haberlo escrito, pero ya es una etapa superada”; “No volvería a leer Las venas abiertas de América Latina, porque si lo hiciera me caería desmayado”; “No tenía los suficientes conocimientos de economía ni de política cuando lo escribí”, son algunas de las consideraciones críticas de Eduardo Galeano sobre su texto Las venas abiertas de América Latina del año 1971. Estas manifestaciones del autor fueron en ocasión de la II Bienal del libro y la lectura, llevada a cabo en Brasilia, en el mes de abril de 2014.

5. Aguilar Rivero abreva en Etienne Balibar para dar cuenta del fenómeno de “producción de personas excedentes” y lo vincula con los planteos de Pablo González Casanova respecto a las políticas de despojo. Cfr. Aguilar Rivero, 2013, pp.109 y ss.

6. Las cursivas en texto original.

7. Aguilar, Mariflor; López, Patricia y Echavarría, Laura (2014); “Cuerpos enclaustrados: el caso de las Ciudades Rurales Sustentables en Chiapas, México” en: Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpos, Emociones y Sociedad, año 13, núm. 5, pp. 65-73.

8. La masacre de Tlatlaya es muy poco conocida puertas afuera de México. Se trató del fusilamiento, con uso de armas de fuego del ejército, de 22 jóvenes encontrados en una bodega, la madrugada del 30 de junio, en la localidad de San Pedro Limón, municipio de Tlatlaya, Estado de México. Cfr. “Masacre de Tlatlaya; expediente abierto” en Excelsior, 22 de Setiembre de 2014. Disponible en: http://www.excelsior.com.mx/opinion/jose-cardenas/2014/09/22/982921 Véase también ¿Qué ocurrió en Tlatlaya minuto a minuto, según la CNDH? En Animal Político, 22 de Octubre de 2014. Disponible en: http://www.animalpolitico.com/2014/10/la-matanza-del-ejercito-en-tlatlaya-segun-la-cndh/

9. Cfr. di Rizio, Diego et al (2011); Zonas de sacrificio. Impactos de la industria hidrocarburífera en Salta y Norpatagonia. OPSur y América Libre.

10. En el momento de revisión de este escrito (primeros días del mes de noviembre de 2016) circuló por las redes un escrito intitulado “Ciencia, salud, sociedad: saber experto independiente y persecución académica” solicitando la adhesión ante un caso ciertamente grave que denuncia los intentos de silenciamiento y hostigamiento para con investigaciones argentinas que dejan al descubierto lo que entendemos se trata de un ‘plan sistemático de exterminio de poblaciones’. Se trata de un claro ejemplo de zonas de sacrificio, esta vez de mano de los agrotóxicos. Así lo expresa parte inicial del escrito: “Como profesionales, intelectuales, académicos, artistas y trabajadores de la cultura, queremos expresar nuestra enorme preocupación y nuestro repudio en relación con los hechos de persecución que viene sufriendo el equipo de Salud Socioambiental, dirigido por el Doctor Damián Verzeñassi, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario. Desde hace seis años, dicho equipo docente viene realizando  una valiosa e inédita experiencia de relevamiento de los impactos sobre la salud humana de los agroquímicos (glifosato), en diferentes pueblos y ciudades del país.

En los últimos meses, el equipo de salud ha venido sufriendo presiones, la cual llegó a su pico el viernes 28 de octubre pasado, cuando por orden del decano de la Facultad de Medicina de esa casa de estudios fueron cerrados con cadenas y candados el ingreso a la oficina donde está toda la información recogida por los campamentos sanitarios (96.800 historias clínicas), que reflejan la situación sanitaria de 27 pueblos y ciudades de Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires.

El hecho no es casual, pues la información recolectada por dichos campamentos sanitarios constituye una prueba científica contundente de los impactos socio-sanitarios que produce el actual modelo agrario en nuestro país, situación sistemáticamente minimizada o silenciada por los diferentes actores políticos y económicos involucrados en el mismo, a saber, corporaciones transnacionales, actores del gobierno provincial y nacional, a lo que hay que sumar sectores académicos acríticos, que terminan siendo funcionales a los intereses del agronegocio. Como afirmara recientemente dicho médico en un reportaje, la información recolectada ‘ha evidenciado los cambios en los perfiles de morbimortalidad de la región, que desde hace veinte años está sometida a un proceso de envenenamiento constante a partir de la incorporación de los organismos genéticamente modificados. Se logró así evidenciar el impacto de semejante proceso en los ciclos vitales de los vecinos expuestos al agronegocio’.” Cfr. :http://conaduhistorica.org.ar/prensa/ciencia-salud-sociedad-saber-experto-independiente-y-persecucion academica/

 

Bibliografía

 

Aguilar, Mariflor; López, Patricia y Echavarría, Laura (2014). “Cuerpos enclaustrados: el caso de las Ciudades Rurales Sustentables en Chiapas, México” en: Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpos, Emociones y Sociedad, Año 13, núm. 5, pp. 65-73.

Aguilar Rivero, Mariflor (2005). Diálogo y alteridad. Trazos de la hermenéutica de Gadamer. PAIDEIA, UNAM, México, .

__________________ (2007). “Una lectura feminista de Gadamer” en Alcalá Campos, Raúl y Reyes Escobar, Jorge Armando (coordinadores); Gadamer y las Humanidades II, UNAM.México, pp. 179-187.

__________________ (2013). Resistir es construir. Movilidades y Pertenencias. Juan Pablos Editor, UNAM, México,

__________________ (2014). “Empresas de exterminio” en Foro Comunidad, Cultura y Paz. Disponible en http://www.foroporlapaz.org.mx/participantes/mariflor-aguilar-rivero/ [Consulta: 02/03/2016].

Disponible en: http://www.relaces.com.ar/index.php/relaces/article/viewArticle/293 [Consulta: 12/08/2016].

Argumedo, Alcira (2009). Los silencios y las voces en América Latina. Ed. Colihue, Buenos Aires.

Borsani, María Eugenia (2014). “El presente letal y la indolente parsimonia de las humanidades” en Otros logos. Revista de Estudios Críticos, núm. 5, CEAPEDI, UNCo, pp. 3-9.

Di Risio, Diego et al. (2011). Zonas de sacrificio. Impactos de la industria hidrocarburífera en Salta y Norpatagonia. OPSur y América Libre.

 

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