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Este mensaje se lo escribo a color, en azul marino. “Ya viene el día, ponte el cuerpo”, dijo Vallejo en algún momento de su vida y así, con cuerpo y corazón bien puestos, le escribo lo que mi voz quiere cantarle en forma de viento. Por el día a día en que lo vengo sintiendo, por su luz que siempre viene salpicando mi agua, así lo he ido juntando, así lo vengo pensando, poco a poco como se van metiendo los poemas en uno, me detengo para oírlo, para recrearme en usted, para que este deseo de que no sólo me mire entre líneas tome cuerpo. Este mar
quiere acercársele de a poco, empezar por humedecer sus pies, irme preparando para toda su ternura, que la mía se la envío en cada línea. Se lo quise contar esta mañana, en las primeras palabras de este día. Créame cómo desde aquí lo miro como la primera noticia de esta
ciudad, cómo le vengo conversando hasta las hormigas del jardín, cada uno de los árboles de la avenida, el fresco, el solecito le vengo diciendo, le vengo hablando en voz baja de cómo quisiera cambiar la geografía, de cómo me gustaría que se quedara una noche a dormir en mi sonrisa, en esta risa que es mi piel desde que su mano la revisa.