EL DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO INTEGRAL EN EL PERFECCIONAMIENTO DEL PROCESO FORMATIVO DEL PROFESIONAL DE LA EDUCACIÓN

El perfeccionamiento del proceso forma-tivo en las universidades pedagógicas cubanas se orienta a lograr en los futuros profesionales un desarrollo que les permita una vez egresados, enfrentar la práctica escolar desde una perspectiva creadora e independiente.

En 1991, para sustentar las modificaciones que se introdujeron en el Plan de Estudio C, fueron definidos los principios que serían su base. Entre éstos se planteó con acertada claridad la importancia del DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO INTEGRAL en la proyección, ejecución y control del proceso formativo.

Lograr la flexibilidad necesaria en la aplicación de los planes de estudios que permita romper viejos criterios sobre la aparente estabilidad que requieren los planes en su ejecución, sin caer en la anarquía. En tal sentido, diseñar planes de estudio que permitan su actualización y modificación cuando resulte necesario, cuando la vida imponga los cambios. Esta idea está basada en el principio de la dialéctica de centralización y la descentralización; la primera definida por objetivos comunes a todos los planes de estudio, la segunda concretada desde el diagnóstico con las adecuaciones que en cada lugar pueden hacerse a los diseños curriculares.

Resulta entonces que el diagnóstico objetivo y acertado del estudiante forma parte de una concepción pedagógica en la que el alumno es lo más importante, en función del cual se diseña y ejecuta el proceso pedagógico.

Todo estudiante sano puede y debe ser considerado potencialmente «inteligente». De hecho, arriban a la universidad portando determinadas potencialidades que la institución académica es la encargada de descubrir y desarrollar. Mientras menos espontáneo sea el desarrollo del proceso formativo de los estudiantes más eficiente será.

Entiéndase que inteligencia es para nosotros «la capacidad del sujeto para solucionar problemas, conjugando sus recursos cognitivos y personales de forma flexible y económica, adecuada a las exigencias del medio y de los objetivos y metas perseguidas y supone un eficiente nivel de control y regulación de dicha acti-vidad.»

Por tanto, la «inteligencia» se cultiva, se desarrolla, no es un atributo natural que se les niega a uno y está presente en otros. Sólo mediante un consecuente proceso pedagógico, centrado en el alumno, que valore sus potencialidades, desarrollador por excelencia, es posible formar un profesional en condiciones de enfrentar las exigencias que el nuevo milenio nos impone. En este sentido el DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO INTEGRAL es imprescindible para la conformación del proceso formativo.

 

Desarrollo

El DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO INTEGRAL es resultado y a la vez un proceso. El acercamiento a conocer integralmente el posible comportamiento de un estudiante en el entorno pedagógico que se le propone resulta un proceso inacabado, en un continuo enriquecimiento; sin embargo la propia propuesta para la organización pedagógica del proceso formativo, se sustenta sobre la base del conjunto de cualidades que conforman las expectativas educativas de los estudiantes.

De manera que coincidimos con los que plantean que el diagnóstico pedagógico es un proceso [(Abreu, 1990), 1], [(González, 1998), 2], que se caracteriza por ser dinámico e inacabado, que requiere de reactualización estable y científicamente fundamentada. Es esta reactua-lización la que nos permite organizar, mediante una respuesta coherente las acciones pedagógicas, que con carácter de sistema, constituyen el proceso formativo, educativo y capacitador en el que se desarrolla el educando.

Pero para hacer utilizable y práctico el proceso se requiere del establecimiento de un punto de partida, de hecho el DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO INTEGRAL es también resultado, es conclusión de un análisis que permite plantearnos un «punto de partida» [(González, 1998), 3] sobre la base del cual se diseña el proceso pedagógico en la institución escolar.

El proceso de enseñanza-aprendizaje, al igual que cualquier otro tipo de proceso, requiere para su desarrollo partir del conocimiento del estado inicial del objeto, en este caso del estado de preparación del alumno, por lo cual la realización del diagnóstico resulta una exigencia obligada».

En consecuencia, consideramos que el DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO INTEGRAL es: «un proceso complejo en el que participan el colectivo de profesores y los estudiantes, que nos permite plantearnos un punto de partida acerca del estado pedagógico individual de cada alumno y del grupo clase, sobre la base de la interpretación de los resultados obtenidos, mediante un proceso investigativo sistémico intencionalmente dirigido a determinar el estado pedagógico real y potencial, y que se construye con la caracterización, el pronóstico de desarrollo, la estrategia de intervención y el sistema de medición de los resultados del proceso formativo».

De manera simplificada representamos la mode-lación del diagnóstico integral en la siguiente figura:

El DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO INTEGRAL posee una estructura compleja. Está compuesto de cuatro procesos que guardan una relativa independencia entre sí, pero a su vez se subordinan unos a otros, estableciéndose una relación de sistema.

Los procesos que componen el DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO INTEGRAL son:

a) La caracterización pedagógica: proceso mediante el que se determina el «estado pedagógico» de los estudiantes y del grupo clase, así como del entorno en que se desarrolla la actividad formativa. Incluye una valoración de los recursos, tales como el estado de la instalación, medios, equipamiento de laboratorios, bibliografía, situación de la residencia estudiantil y estado integral de los centros donde se realiza la práctica laboral.

b) El pronóstico de desarrollo: se realiza sobre la base de la caracterización pedagógica, tomando como punto de partida el "estado pedagógico real", se modela el «estado pedagógico potencial» y se define el "estado pedagógico objetivamente alcanzable" en un periodo prefijado con antelación. Se tienen en cuenta los objetivos del modelo del profesional, las potencialidades de los estudiantes, la situación del claustro, las condiciones del centro pedagógico y las escuelas de práctica laboral.

Se elabora en el plano individual y colectivo. Se determina para diferentes etapas y permite comparar lo que se espera y los resultados obtenidos, lo que posibilita un criterio que valida la efectividad o no de la estrategia de intervención formativa aplicada por el colectivo de profesores.

C) La estrategia de intervención formativa: Se compone del sistema de acciones que se diseña por el colectivo de profesores y la participación activa de los estudiantes de una carrera. Se concreta en el plano individual y colectivo y en las esferas afectivas y cognitivas. Se proyecta a corto, mediano y largo plazo.

La estrategia se erige en la adecuación curricular que se proyecta para cada estudiante, en correspondencia con la caracterización y el pronóstico pedagógico realizado. Se tienen en cuenta, además, los objetivos del modelo del profesional.

El equilibrio adecuado entre las potencialidades del estudiante y las acciones formativas que impone el curriculum se concretan en la estrategia instructivo educativa. En esta estrategia se delimitan acciones de carácter:

Formativo: tiene como objetivo esencial desarrollar las cualidades morales de la personalidad del estudiante, así como el sistema de valores.

Complementario: posibilita desarrollar habilidades y conocimientos de los que adolece el estudiante y que necesita para enfrentar con éxito las exigencias de la carrera.

Profesional: acciones que modelan la realidad escolar o acciones que se desarrollan en el medio real donde ejercerá su profesión.

Investigativo: acciones que permiten la solución de los problemas pedagógicos por la vía científica.

Desarrollador: acciones en las que el estudiante identifica sus potencialidades, construye sus propias herramientas para enfrentar los problemas y se prepara para el autoperfeccionamiento profesional.

Patrioticas: acciones que tienen como objetivo desarrollar los sentimientos de amor a la patria, conocer la obra de la Revolución, sus héroes y mártires y que le permiten enfrentar la profesión con los argumentos necesarios para la batalla ideológica que constituye formar a las nuevas generaciones.

D) El sistema de medición: Resulta de la determinación coherente de los indicadores y parámetros que permiten determinar la calidad del proceso de formación del profesional. Se proyecta en correspondencia con los objetivos estatales definidos por el plan de estudios y el pronóstico de desarrollo de cada estudiante, tiene en cuenta el plano individual y colectivo, la evaluación integral del estudiante y de los resultados del proceso formativo en una etapa dada.

Es importante señalar que aunque los procesos que componen el DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO INTEGRAL guardan relativa independencia, en buena medida la caracterización pedagógica determina a los demás elementos.

Por tanto haremos referencia a los elementos que como resultado de nuestra experiencia no deben faltar en la realización de la caracterización pedagógica integral:

Caracterizar en lo individual

1- La capacidad para el aprendizaje (rigidez-flexibilidad ante lo nuevo por comprender; desarrollo de los procesos de análisis-síntesis, comparación, abstracción, generalización; propiedades del pensamiento tales como: amplitud, profundidad, independencia, rapidez, memoria e imaginación).

2- Conocimientos, habilidades y hábitos precedentes y con potencialidades para ser desarrollados.

3- Habilidades y hábitos para el trabajo docente.

4- La actitud del educando ante el estudio.

5- El entorno familiar.

6- La autoestima y el reconocimiento en el grupo y socialmente.

7- Proyección de los valores en sus modos de actuación.

Aunque la multiplicidad de aspectos, por su variedad y naturaleza, que se tienen en cuenta para la elaboración del DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO INTEGRAL propician el uso de distintos métodos, consideramos que los más empleados son:

• El análisis de la documentación del escolar (expediente histórico).

• La aplicación de encuestas, entrevistas y pruebas de lápiz y papel.

• La observación del desempeño del escolar en su labor diaria.

• Métodos estadísticos para el procesamiento de la información.

 

Conclusiones

La política educacional de la Revolución establece que el sistema educativo debe fundamentar su organización en el hombre, su integralidad, como factor esencial en la toma de decisiones. Si el hombre ocupa el lugar central, garantizar su desarrollo pleno, multilateral y armónico constituye el fin de la educación.

 

La escuela asume esta tarea que el Estado le asigna. Y sobre la base de nuestras tradiciones pedagógicas, especialmente el pensamiento martiano y el fundamento marxista leninista, fructifica en los éxitos educacionales que nuestro país alcanza.

Pero el éxito en educación en Cuba no lo asumimos únicamente como el resultado de un grupo de macroindicadores de eficiencia que reflejan la obra de estos años. Es más que esto, es la realización plena del hombre, del individuo, que se proyecta como ente social, transformador de su realidad, con una concepción del mundo a la que en general le es ajena el egoísmo y el individualismo.

El maestro cubano se forma bajo la concepción del trabajo y en el trabajo, que se traduce en la fórmula «desde la escuela y para la escuela», esto le permite asumir el encargo social asignado.

En las universidades pedagógicas se consolida el proceso de formación del profesional; sin embargo, en correspondencia con la tendencia actual de establecer una dinámica basada en la centralización descentralización consideramos que:

• Es insuficiente el trabajo que se realiza en las universidades pedagógicas en la adecuación del Curriculum a las condiciones de los estudiantes y del territorio en particular.

• Lo anterior es el resultado de realizar un diagnóstico inconsecuente e incompleto que no propicia una base sólida para las adecuaciones pertinentes.

El DIAGNÓSTICO PEDAGÓGICO INTEGRAL proceso que vincula a la caracterización pedagógica, la estrategia de intervención, el sistema de medición y al pronóstico pedagógico- puede aportar una solución al perfeccionamiento de la concepción del proceso educativo en los centros encargados de formar a los profesionales de la educación.

 

 

Referencias

1 Castellano Simons, Doris; Ganeiro Cruz, Irene; Córdova Llorca, Dolores. ¿Puede el maestro ser un facilitator?, Camagüey, Universidad Pedagógica "José Martí", Cuba, 1995,45p.

2 Silvestre, Margarita; Rico, Pilar. Proceso de enseñanza aprendizaje. Breve referencia del estado actual del problema, Ciudad de la Habana, MINED, 1996, 27p.

Bibliografía

 

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2. Álvarez de Zayas, Carlos. «La pedagogía como ciencia (Epistología de la educación), en soporte electrónico, tomado en el CEIDE, Camagüey, 1998.

3. Baranov S.P y otros. Pedagogía, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1989.

4. Colectivo de autores. Pedagogía, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1984.

5. Danilov M. A. y Skatkin M. N. Didáctica de la escuela media, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1985.

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